Una fortuita conversación entre un militar portugués y una camarera finalizó con un pequeño gesto que se convertiría en un gran símbolo: a falta de tabaco, Celeste Martins Caseiro entregó al soldado un clavel. La flor que terminó dando nombre a una Revolución, la flor significaría el fin de más de 40 años de dictadura.

A las 22:55 horas del 24 de abril comenzó a sonar la conocida canción «E depois do Adeus», de Paulo de Carvalho, transmitida por el periodista João Paulo Diniz de la Rádio Emissores Associados de Lisboa; a las 0:25 horas del 25 de abril, la Rádio Renascença transmitió «Grândola, Vila Morena», una canción revolucionaria de José Afonso, prohibida por el régimen Era la segunda señal pactada por el MFA (Movimento das Forças Armadas) para ocupar los puntos estratégicos del país, mediante una serie de coordinaciones fijadas por un puesto de mando establecido por el mayor Otelo Saraiva de Carvalho en el cuartel de la Pontinha en Lisboa.

El pueblo y gran parte de los militares se alzaban contra los residuos del Estado Novo (1933-1974), el régimen que bajo la autoridad de António de Oliveira Salazar se convirtió en una de las dictaduras más longevas de Europa.

Esta pacífica Revolución, que tanta influencia tuvo en la posterior transición en nuestro país, estará representada en una exposición de fotografías cuya autoría es de los periodistas portugueses Alvaro y José Tavares y que son reflejo de un momento histórico, de la ilusión de sus protagonistas y del cambio que ya era una realidad. Todo nuestro agradecimiento a la Asociación 25 de abril, presidida por uno de los Capitanes de Abril, el coronel Vasco Lourenço, que nos ha facilitado toda la documentación necesaria para poder enseñaros uno de los episodios más importantes en la historia contemporánea de nuestros vecinos.

 

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