Exposiciones

RECUERDO DEL CINE EN “SESIÓN CONTINUA”

Miguel Pérez (Trébol), natural de Veguellina de Órbigo, electromecánico de profesión y amante del cine, participa, por quinto año consecutivo, en el Festival de cortometrajes del Órbigo, Luna de Cortos, donde le fue entregada la medalla Lumierè en nombre de esta Fundación.

Fue proyeccionista de las antiguas salas de los cines Apolo y Gordón de Veguellina y del Imperial de Benavides, actualmente desaparecidos. A pesar de que en la actualidad, esta figura está en desuso tal y como Trébol la conoció, esta época, ha marcado un antes y un después en su vida.

“Por aquel entonces, te las tenías que ingeniar para ir a ver una película porque no había dinero, así que empecé a verlas desde la cabina del operador, y fui aprendiendo la profesión. Al principio solo ayudaba, pero luego ya pasé a dedicarme a ello profesionalmente. Fue una época de la que conservo grandes y buenos recuerdos,  porque con este trabajo, tenías la capacidad de emocionar a mucha gente; y es que, antes, el ir a ver la película era un acontecimiento muy esperado, y podías observar cómo algunos se quedaban boquiabiertos durante la proyección. Eso no tiene precio. En aquel régimen en el que nos encontrábamos en aquellos momentos, cierto tipo de escenas estaban prohibidísimas, por lo que muchas veces teníamos que cortar gran parte del metraje”.

COLECCIONISTA DE RECUERDOS

Las nuevas tecnologías han desplazado esta concepción del cine y de la figura del proyeccionista, pero Miguel, en su afán por perpetuarla, se dedica a comprar, restaurar y coleccionar material cinematográfico.

Actualmente, tiene en su haber más de 70 proyectores de cine de todas las épocas, desde la Ossa IV-C de los años 60, hasta el francés Pathé Baby de 1920 (un aparato que funciona a manivela y película de papel), además de un amplio catálogo de cartelería y un sinfín de rollos de películas, entre las que se encuentran grandes iconos de la industria cinematográfica como Ben-Hur o Miguel Strogoff.

La intención de este apasionado del celuloide es que “esto no quede en el olvido, porque no sólo son aparatos de exhibición, sino que representan una visión poética y mágica del cine”; una práctica extinta hoy en día que formó parte del progreso de la sociedad, en este caso, del mundo rural. Sostiene que por este motivo, su gran sueño, es que todo el mundo pueda ver todo este material en algún museo, “independientemente de dónde, pero que no se pierda, porque son auténticas reliquias”.

Photo’s © Alicia Juan Lobato

Las directoras de arte y diseñadoras de vestuario Marta Fenollar y Aránzazu Gaspar mostraron 40 de sus trabajos en la exposición que tuvo lugar del 28 de julio al 6 de agosto en la Sala Cultural de Caja EspañaDuero de Veguellina de Órbigo.

 

RECUERDO DEL CINE EN “SESIÓN CONTINUA”

Miguel Pérez (Trébol), natural de Veguellina de Órbigo, electromecánico de profesión y amante del cine, participa, por cuarto año consecutivo, en el Festival de cortometrajes del Órbigo, Luna de Cortos, donde le fue entregada la medalla Lumierè en nombre de esta Fundación.

Fue proyeccionista de las antiguas salas de los cines Apolo y Gordón de Veguellina y del Imperial de Benavides, actualmente desaparecidos. A pesar de que en la actualidad, esta figura está en desuso tal y como Trébol la conoció, esta época, ha marcado un antes y un después en su vida.

“Por aquel entonces, te las tenías que ingeniar para ir a ver una película porque no había dinero, así que empecé a verlas desde la cabina del operador, y fui aprendiendo la profesión. Al principio solo ayudaba, pero luego ya pasé a dedicarme a ello profesionalmente. Fue una época de la que conservo grandes y buenos recuerdos,  porque con este trabajo, tenías la capacidad de emocionar a mucha gente; y es que, antes, el ir a ver la película era un acontecimiento muy esperado, y podías observar cómo algunos se quedaban boquiabiertos durante la proyección. Eso no tiene precio. En aquel régimen en el que nos encontrábamos en aquellos momentos, cierto tipo de escenas estaban prohibidísimas, por lo que muchas veces teníamos que cortar gran parte del metraje”.

COLECCIONISTA DE RECUERDOS

Las nuevas tecnologías han desplazado esta concepción del cine y de la figura del proyeccionista, pero Miguel, en su afán por perpetuarla, se dedica a comprar, restaurar y coleccionar material cinematográfico.

Actualmente, tiene en su haber más de 70 proyectores de cine de todas las épocas, desde la Ossa IV-C de los años 60, hasta el francés Pathé Baby de 1920 (un aparato que funciona a manivela y película de papel), además de un amplio catálogo de cartelería y un sinfín de rollos de películas, entre las que se encuentran grandes iconos de la industria cinematográfica como Ben-Hur o Miguel Strogoff.

La intención de este apasionado del celuloide es que “esto no quede en el olvido, porque no sólo son aparatos de exhibición, sino que representan una visión poética y mágica del cine”; una práctica extinta hoy en día que formó parte del progreso de la sociedad, en este caso, del mundo rural. Sostiene que por este motivo, su gran sueño, es que todo el mundo pueda ver todo este material en algún museo, “independientemente de dónde, pero que no se pierda, porque son auténticas reliquias”.

Photo’s © Alicia Juan Lobato

La exposición “Nepal en esencia” es una exposición encuadrada dentro del proyecto audiovisual solidario “Nepal Will Rise Again”.

Este proyecto solidario que pretende recaudar fondos para echar una mano en la reconstrucción de Nepal, así como visibilizar su situación y sus características circunstancias, después de su terremoto y posterior difícil situación política y económica, con una nueva y diferente exposición denominada “Nepal en Esencia” que tratará de mostrar la cara más amable de un país que poco a poco recupera su normalidad y vida cotidiana.

La exposición que ya en Julio pasado estuvo situada en La Sala Cultural de Caja España, estará en esta ocasión disponible para su visita y compra de fotografías en el Bar-Restaurante “El soportal” en Veguellina de Órbigo desde el inicio del festival y durante todo el mes de agosto.

La exposición muestra la belleza y grandiosidad del país con las montañas más altas de la tierra, lugares inigualables patrimonio de la humanidad, misticismo en sus religiones y celebraciones, y la fuerza interior de sus gentes que poco a poco superan todas las dificultades.

Además durante el festival Luna de Cortos, el proyecto “Nepal Will Rise Again” también presentará el corto documental “ASMITA”  donde a través de la vida cotidiana de Asmita, se mostrará las dificultades de su día a día causadas por el grave terremoto de abril 2015 y por el posterior bloqueo de las fronteras de la India sobre la situación de Nepal.

 

La colección de proyecciones de ‘Trébol’ constituye una parte esencial en el Festival de Cortometrajes ‘Luna de Cortos’, que celebra este verano su tercera edición en Veguellina de Órbigo. A través de una muestra titulada ‘Así era el cine’, el proyeccionista, de forma activa, intenta acercar el cine, en su versión más técnica, a los espectadores. La exposición hace un repaso por los aparatos de todas las épocas y de todos los tipos; aparatos de proyección en la gran pantalla, como la Ossa y sus homólogos domésticos. Este año, incluirá novedades, algo que viene siendo habitual en cada edición.

La visión «romántica» del cine de Miguel Pérez ‘Trébol’ traspasa fronteras. La colección de proyectores que éste orgulloso enamorado del séptimo arte tiene en su haber ha despertado la curiosidad de nostálgicos y amantes del celuloide.

Los proyectores más antiguos de este coleccionista se remontan a 1915, pero sus fondos recorren todo el siglo XX hasta la actualidad.

Sin embargo, para éste amante de la técnica de la proyección llevar a cabo esta labor es sumamente gratificante, ya que «estoy aprendiendo día a día, porque cada aparato es un mundo y aunque todos sirvan para lo mismo tienen sus peculiaridades».

«Mostrar estas reliquias y que la gente tenga curiosidad y la oportunidad de conocer los entresijos del cine es la mayor de las recompensas». Por eso, ‘Trébol ‘tiene sus puertas abiertas para cualquier grupo que desee volver a la era «mágica» del cine, «cuando el sonido de la película girando envolvía la sala; eso tenía mucho encanto». Su mayor «ilusión» es que su colección haga de su pueblo, Veguellina de Órbigo, «cuna del cine». El Festival Luna de cortos pone su grano de arena ya que desde que nació apostó por este proyecto. De momento, pasen y vean, el cielo está abierto a la imaginación y los sueños.

 

Exposición


Así era el cine III (del 28 de julio al 7 de agosto 2016/de 12 a 14:00 y de 17:30 a 20:30 hs. Antigua sala de Extensión Agraria/Veguellina de Órbigo/León/España

Una fortuita conversación entre un militar portugués y una camarera finalizó con un pequeño gesto que se convertiría en un gran símbolo: a falta de tabaco, Celeste Martins Caseiro entregó al soldado un clavel. La flor que terminó dando nombre a una Revolución, la flor significaría el fin de más de 40 años de dictadura.

A las 22:55 horas del 24 de abril comenzó a sonar la conocida canción «E depois do Adeus», de Paulo de Carvalho, transmitida por el periodista João Paulo Diniz de la Rádio Emissores Associados de Lisboa; a las 0:25 horas del 25 de abril, la Rádio Renascença transmitió «Grândola, Vila Morena», una canción revolucionaria de José Afonso, prohibida por el régimen Era la segunda señal pactada por el MFA (Movimento das Forças Armadas) para ocupar los puntos estratégicos del país, mediante una serie de coordinaciones fijadas por un puesto de mando establecido por el mayor Otelo Saraiva de Carvalho en el cuartel de la Pontinha en Lisboa.

El pueblo y gran parte de los militares se alzaban contra los residuos del Estado Novo (1933-1974), el régimen que bajo la autoridad de António de Oliveira Salazar se convirtió en una de las dictaduras más longevas de Europa.

Esta pacífica Revolución, que tanta influencia tuvo en la posterior transición en nuestro país, estará representada en una exposición de fotografías cuya autoría es de los periodistas portugueses Alvaro y José Tavares y que son reflejo de un momento histórico, de la ilusión de sus protagonistas y del cambio que ya era una realidad. Todo nuestro agradecimiento a la Asociación 25 de abril, presidida por uno de los Capitanes de Abril, el coronel Vasco Lourenço, que nos ha facilitado toda la documentación necesaria para poder enseñaros uno de los episodios más importantes en la historia contemporánea de nuestros vecinos.

 

La colección de proyecciones de ‘Trébol’ constituye una parte esencial en el Festival de Cortometrajes Luna de Cortos, que celebra este verano su segunda Edición en Veguellina. A través de una muestra titulada ‘Así era el Cine II’, el proyeccionista, de forma activa, intenta acercar el cine, en su versión más técnica, a los visitantes. La exposición hace un repaso por los aparatos de todas las épocas y de todos los tipos, aparatos de proyección en la gran pantalla, como la Ossa y sus homólogos domésticos. Este año, además incluye cartelería y otros elementos, así como proyecciones.

La visión «romántica» del cine de Miguel Pérez ‘Trébol’ traspasa fronteras. La colección de proyectores que este orgulloso enamorado del séptimo arte tiene en su haber ha despertado la curiosidad de nostálgicos y amantes del celuloide.

Los proyectores más antiguos de este coleccionista se remontan a 1915, pero sus fondos recorren todo el siglo XX y hasta la actualidad.

Sin embargo, para este cinéfilo llevar a cabo esta labor es sumamente gratificante, ya que «estoy aprendiendo día a día, porque cada aparato es un mundo y aunque todos sirvan para lo mismo tienen sus peculiaridades», señaló.

«Mostrar estas reliquias y que la gente tenga curiosidad y la oportunidad de conocer los entresijos del cine es la mayor de las recompensas». Por eso, ‘Trébol ‘ tiene sus puertas abiertas para cualquier grupo que desee volver a la era «mágica» del cine, «cuando el sonido de la película girando envolvía la sala; eso tenía mucho encanto». Su mayor «ilusión» es que su colección haga de su pueblo, Veguellina de Órbigo, «cuna del cine».

Luna de Cortos tiene el honor de presentar dentro de las actividades paralelas del Festival, una exposición de fotografía que tiene mucho que ver con el cine porque su autor vivió la experiencia de estar conviviendo con una familia saharaui durante la celebración del festival de cine que se celebra allí todos los años, Fisahara. “Reflejos de una existencia intemporal” del fotógrafo Raúl Melgares, está ambientada en el campamento Dajla en el Sáhara Occidental.

Una colección de 24 fotografías en las que el fotógrafo ha querido mostrarnos la cara más amable de la existencia de este pueblo del norte de África que vive en constante lucha con el país vecino, Marruecos, desde que España lo abandonó a su suerte. Las imágenes son de una belleza extraordinaria, rostros infantiles que tienen en el cine un enlace a los sueños…

La Exposición


Intemporal, sí, porque allí el tiempo parece que no pasa. La existencia es arena, polvo e inactividad rutinaria bajo el sol. Esta inactividad, peligrosa en su esencia, invade como una epidemia el campamento de Dajla en el Sáhara Occidental.

Hombres, mujeres y niños que, día tras día, no tienen más opción que ver pasar el tiempo mientras se les niega su derecho a la libertad y a la libertad de su tierra. Por suerte, no hablamos de un pueblo débil o triste. Hablamos del pueblo Saharaui. Personas como otras pero con un sentido de la dignidad, de la solidaridad y de la fraternidad tan grande como las infinitas arenas donde habitan.

«Durante el Festival de cine Fisahara 2014, conviví con una familia saharaui. El cariño y la generosidad con que nos acogieron, a mí y a todos los que acudimos al festival, es algo que nunca podré olvidar.

Pero sin duda lo que quedó grabado en mi memoria, es su lucha constante por un Sáhara libre, a pesar de la opresión de algunos y el olvido cómplice de muchos.

Con estas fotografías he querido mostrar los rostros de esas personas, tan ligadas a nosotros, y compartir mi percepción de sus expresiones, su belleza y su extraordinaria personalidad.

Es curioso cómo en una tierra abrasadora, castigada y aislada entre las dunas, se puede encontrar y sentir el más preciado de todos los tesoros: el amor y la bondad desinteresados. En mi corazón siempre perdurará la inagotable sonrisa del pueblo Saharaui, y su libertad será, mi deseo más profundo». Raúl Melgares

Raúl Melgares


Nacido en el seno de una familia de artistas, Raúl Melgares estudia imagen audiovisual y fotografía en Madrid, Londres y Amsterdam.

Su primera exposición individual 2014 en Fundación AISGE, Reflejos de una existencia intemporal, narra la vida de los saharauis en el campamento de Dajla en el Sáhara Occidental. Así mismo fue presentada en la Sala de Exposiciones del Café De Madrid.

Director de fotografía de los cortometrajes de ficción El viaje de Robles y Recuerdos en el jardín. Foto fija del largometraje documental Dentro del espejo.

WordPress Image Lightbox